domingo, 26 de febrero de 2017

Impresionismo

Al hablar de impresionismo necesitamos pensar en una sociedad que se veía dolida por una revolución fallida todas las consecuencias que esto puede conllevar, primero nos encontramos con el miedo que se sentía implantado en la sociedad por la Guerra de la Vendée, el genocidio a franceses y todas las implicaciones socioeconómicas que surgieron después de este periodo se mantuvieron en la conciencia y vida de los franceses. La capital Francesa transformada en un prostíbulo y la hambruna en vísperas de tomar vidas eran la realidad que los aristócratas ignoraban ya sea consiente o inconscientemente y en este momento es donde los impresionistas vienen a dar un golpe de realidad. A continuación se toma un breve repaso histórico de este movimiento, buscando comprender a mayores instancias las implicaciones sociales del mismo.

Napoleón III animo a los jóvenes artistas que se encontraban interesados en los problemas del arte a unirse en un solo grupo. Entre estos se encontraban Monet, Sisley, Renoir, Bazille, y otros como Pissarro, Guillaumin y Cézane, estos anteriores trabaron amistado con Manet, Degasy Bertha Morisot. Todos estos artistas se unían por el deseo de escapar de la tradición y la búsqueda de una expresión libre, tuvieron bruscas dificultades primero siendo rechazados por los salones oficiales, a lo que Napoleón ayudo dándoles un espacio que sería conocido como “el salón de los rechazados” luego recibiendo mordaces críticas, de una de las mismas proviene el termino por el que los conocemos. En 1874 el periodista Leroy, los califico de “impresionistas” en tono de burla debido a un lienzo de Monet llamado “impression, Soleil Levant” (Impresión del Sol naciente). En 1876 otro crítico, Albert Wolff, Informo a sus lectores de El Fígaro lo siguiente: “Se ha abierto una exhibición de lo que dicen son pinturas. Los crédulos transeúntes, atraídos por las banderolas que adornan la fachada, entran y se encuentran con algo tan sombrío que salen aterrorizados; cuatro o cinto lunáticos, entre ellos una mujer, forman un grupo de gente infortunada que cegada por la ambición se ha unido para exhibir sus trabajos. Algunas personas se ríen francamente mirando estas cosas, pero yo siento una gran tristeza al contemplar este espectáculo francamente deprimente de la vanidad humana rayana en la locura. Pero trate de hacer entender a M . Pissarro que los arboles no son de color violeta, que el cielo no es como mantequilla batida, que en ningún país se ven las cosas que el pinta y que nadie con algo de inteligencia puede aceptar semejante idiotez. Sería tanto como perder el tiempo tratando de convencer a los discípulos del Dr. Balanche de que el Papa viven en Batignolles y no en el Vaticano. Trate de que M. Degas entre en razón, dígale que hay algunas reglas en el arte, tales como diseño, color, ejecución, determinación; se reía en su cara y lo tildara de reaccionario. Trate también de explicar a M. Renoir que l torso de una mujer no es una masa de carne en descomposición con manchas verdes y purpura que denotan un estado de cadáver en completa putrefacción. Hay también una mujer en el grupo, como sucede siempre en estas estúpidas pandillas, su nombre es Bertha Morisot y tiene una apariencia extraña”…

La última de las exposiciones en el salón tuvo lugar en 1886, Habiendo logrado disminuir un poco el prestigio del salón de parís, estos artistas siguieron la línea de trabajo, durante varios años, y se les merece en alguna medida la posibilidad que tiene el arte actual de representar la “realidad subyacente a la mirada”, si no fuera por estos hombres y mujeres tal vez jamás hubiéramos visto el nacimiento del surrealismo, el arte de lo abyecto o siquiera el cubismo.


Pensando un poco en esa “realidad subyacente a la mirada que tantos artistas y teóricos buscan comprender traigo un ejemplo a la mesa diferente al del cuadro rojo en las entradas anteriores, la fuente de esta pregunta no puedo recordarla en este momento, así que parafraseando tenemos los siguiente: Imaginemos a una persona que solamente ve la realidad en escala de grises, incapaz de observar el color, pero esta persona estudia todo lo que se necesita saber sobre el color, en especial el rojo. Por alguna razón mágica esta persona logra observar colores en una manzana roja. La pregunta es sencilla ¿Aprende algo nuevo al observar el color? Suponiendo que la respuesta fuera si, ¿Qué es lo que aprende? ¿Será que es imposible comprender la realidad solamente por medio de los 5 sentidos? ¿Existe una cualidad inherente a los objetos que la razón no es capaz de captar? Podríamos pensar que los impresionistas consideraban esto cierto y su intención era el buscar esa cosa inherente y atraparla en el lienzo.

En este caso la pieza esta inpirada en el trabajo de Bertha Morisot, es un oleo sobre tela. 35,6 cm x 47,5 cm

Fotografía Temporal.

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